lunes, 11 de abril de 2016

7 Islas Canarias, 7 Retos solidarios (Parte I) - El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife



 7 Islas Canarias, 7 Retos solidarios
El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife
 

Esta historia comenzó en el Ultraman de Gales en Septiembre 2014, cuando yo ya tenía en la cabeza la idea de hacer las 7 distancias Ironman, en 7 días, en las 7 Islas Canarias, porque ya había leído sobre el intento que se hizo en el 2013. Se me metió en la cabeza, le dí vueltas y le fui dando forma, y pensé que si me salía bien el Ultraman sería cuando tomara la decisión de realizar las 7 islas o no. El Ultra salió mejor de lo que esperaba, y entonces decido realizar el reto.

Hice un viaje a mi tierra y supuestamente era algo para el 2016, pero a mi regreso decidí que se tenía que realizar en 2015, como así lo llevé a cabo.

El día 2 de octubre llegaron a Lanzarote mis padres y mi sobrino desde Argentina, que fueron parte del equipo junto a Lorea que era la directora de este reto, sin ellos no hubiera podido conseguirlo.  




El día 3 de octubre al medio día tomamos rumbo a la isla de El Hierro haciendo escala en Las Palmas, cuando llegamos recogimos el equipaje y los coches (por cortesía en cada isla de Cicar) y  salimos rumbo a la Restinga, que era donde nos alojábamos gracias al Ayuntamiento de El Pinar. De pasada hicimos unas compras en un supermercado para irnos organizando, y luego fuimos a encontrarnos con Juanjo, que fue la persona que me acompañó y aconsejó en la bicicleta y en el circuito de la carrera a pie, la verdad es en sí no fueron muy acertados sus consejos por la dureza del recorrido, pero fueron realizados con éxito, jajajaja . Seguimos camino y pasamos por el centro de salud de El Pinar donde conocimos a Santi, que fue el que me guió muy bien en la parte de natación con  la embarcación,  me aconsejó sobre la prueba,  y nos organizó la cena para cuando finalizara. 


Ese mismo día más tarde Lorea se tuvo que acercar al otro lado de la isla a buscar a la juez de Triathlon que venía de Tenerife para realizar su trabajo, se llamaba Alejandra. Cuando llegaron nos pusimos a hablar y tomar mate y se nos hicieron las tantas, y cuando quisimos acordarnos no sabíamos ni dónde íbamos a cenar, aunque yo me comí unos buenos tallarines que mi madre hizo al medio día que estaban buenísimos.

Sobre las 23 horas nos fuimos a dormir y a dejar todo organizado para el día siguiente (día 5 de Octubre) ya que íbamos a aprovechar para comenzar lo más pronto posible y ganar horas al día, porque sabía por el circuito de bicicleta que sería más lento,  así que madrugamos y sobre las 7:30 estábamos en el muelle con los preparativos de la natación y de los que íbamos a ir en la embarcación. Aquí contamos con la ayuda de Magaly González, oncejal de deportes del Ayuntamiento del Pinar. Fuimos navegando hasta llegar hasta la distancia de 3800 metros controlada por la juez, aún estaba bastante oscuro el día, me zambullí en el agua, me coloqué el gorro y las gafas y a la brevedad comenzamos con la gran aventura.


Se comenzó la natación, fue una sola tirada nadando en parte de la Reserva del Mar de Las Calmas, pasando nadando a tan solo 2 kilómetros del volcán que estuvo en erupción hace unos años atrás. La natación fue muy buena, poca visibilidad a su comienzo por la hora que era, tardando aproximadamente 1:05 minutos y se nadaron algunos metros de más, luego una ducha para sacarnos la sal, ponernos la ropa de ciclista en el muelle y comenzamos  la etapa de ciclismo, donde me esperaban 180 kilómetros con algo más de 4500 metros de desnivel.

Salí en bici y me encontré con 16 kilómetros de subida hasta llegar al cruce donde ahí me estaba esperando Juanjo para acompañarme el resto del recorrido. Salimos destino al Faro y al Meridiano, dimos la vuelta y llegamos al otro lado de la isla donde está Frontera, subimos por allí y llegamos a Valverde, la capital. El regreso fue algo bastante duro, más con los kilómetros que teníamos encima y rematando que el resto de kilómetros terminaban en un alto en el la zona de El Pinar, donde haría la carrera a pie en el circuito que me indicaron. De llano tenía poco, porque terminé en el municipio de El Pinar con 42,200 kilómetros y con más de 630 m de desnivel. No fue en un ritmo muy suave, Lorea me acompañaba en bici y yo tenía que ir con frontal por lo oscuro que estaba, pero bueno, primera isla hecha y ya pensando en la isla de La Gomera, que supuestamente era donde se encontraba el límite.
Cuando terminamos fuimos a cenar donde Santi ya nos había organizado todo, comimos y directos a una ducha y al sobre, que al otro día nos esperaba organizar y ver si nos entrarían todos los bártulos en el helicóptero.

El día 6, martes, recogimos todo y fuimos a prepararnos para partir  hacia La Gomera, cogimos por primera vez el helicóptero y salimos. Realmente esto era una aventura para todos, desde mis padres  que lo que menos se iban a esperar a esta edad es que iban a tener que coger un helicóptero para desplazarse.

Llegamos a La Gomera y fue algo sorprendente cuando aterrizamos en una cancha de futbito en plena avenida,  y ahí nos estaba esperando el Concejal de Deporte del Ayuntamiento de San Sebastián de la Gomera, Oscar Libertad Ramos, con el acompañamiento de Protección Civil, y la juez Nayra que nos esperaba allí también, y que realmente fue una gran compañía para todo el día. La natación la realicé en la playa del centro de San Sebastián de la Gomera pegada al puerto, acompañado por una zodiac. Tenía que dar 3 vueltas y la distancia fue controlada por la juez antes de entrar y de nuevo al salir.



Cuando acabé me estaban esperando con un bocata y un zumo porque aún no había desayunado, luego me vestí y salí en bicicleta. Por delante de mí iba Protección Civil para controlar el tráfico y hacer de guía en las bajadas. La salida fue como la otra isla, me esperaban 180 kilómetros de bici y más de 4800 metros de desnivel. Duro después de nadar subir unos 15 kilómetros, pero eso sí nunca disfruté tanto una bajada como allí, con el coche de Protección Civil delante bajas con una gran tranquilidad, ellos iban abriendo camino, fue algo grandioso. Cuando llegamos a las Hayas ahí es donde tenía que hacer un circuito de unos 23 kilómetros, el recorrido fue hecho por mí y  no sabía que tendría que subir unas 4 veces una cuesta de unos 7 kilómetros de longitud, pero la cabeza estaba hecha para ese circuito, cuando llegué arriba por última vez allí estaba esperando un grupo de bomberos que hacen guardia por los incendios forestales, que me animaron al pasar. De ahí tocaba la bajada de 25 kilómetros hasta San Sebastián de la Gomera y cuando llegué aún me faltaban 12 kilómetros, que los realicé dentro de la ciudad con Protección Civil delante.



Al acabar, tomar algo rápido y ponerme a correr. Dos atletas de La Gomera me acompañaron unos 14 kilómetros y fue más ameno. Cuando empezó el movimiento de la carrera, creo que debido al agua del mar de la mañana, que estaba pegada al puerto y olía a combustible, me produjo unas molestias estomacales y no podía correr, y es donde realmente se me fué mucho el tiempo, porque caminé mucho y no podía comer ni beber, pero aún así seguí, y acabé pasando las 5 de la mañana. Parte del equipo dormía a ratos en el coche, otra parte en el albergue y se iban haciendo turnos para acompañarme: Lorea, Nayra la juez, mi sobrino y también mi madre, pero lo bueno es que ya estaba concluida por fin y ya el limite lo quité de La Gomera.

Fuimos a ducharnos y acostarnos un rato, mucho tiempo no nos quedaba para descansar, y al otro día retomamos la misma traquina del primer día, recoger todo y salir camino a la tercera isla,  La Palma, otra isla con muchas dificultades, pero en mi cabeza nunca pensaba eso, siempre estuve decidido.
Ya aquí el descanso fue mucho menor, porque no nos podíamos retrasar tanto, recogimos y fuimos a ordenar todo al helicóptero y a devolver los coches, despedirnos de las autoridades y de la jueza, que me prometió un bizcocho  para cuando llegara a Tenerife. Retomamos vuelo con destino a La Palma, los vuelos eran alrededor de 45 minutos, así que aproveché para descansar un poquito más, iba sin desayunar porque nada me entraba en el estómago. Llegamos a La Palma y ahí estaban esperándonos varios representantes del Ayuntamiento de Tazacorte, incluido el alcalde, que era donde realizaríamos tanto la salida de la natación como la llegada de la bici y la carrera a pie.
 
Fuimos a desayunar en el paseo del pueblo y dejamos los coches estacionados donde estaba preparada la carpa donde luego me cambiaría de ropa. Desayuné y comenzamos a organizarlo todo para no retrasarnos tanto, estaba allí ya esperándonos la juez de La Palma, Mikal. Ya eran cerca de las 10 de la mañana, nos organizamos y comenzamos la natación. La intenté hacer de una ida y vuelta pero en cuanto salía un poco del zoco la mar estaba insostenible. Terminé de nadar y al salir me dio alegría ver un colega de Lanzarote allí, Martin, esperando que acabe el segmento de natación. Me duché, cambié, comí y bebí algo y comencé la salida en bicicleta.

Aquí también me esperaban 180 kilómetros con más 4000 de desnivel y duros, e igual que las otras dos islas, la salida fue hacia arriba unos 17 kilómetros donde luego retomamos a Fuencaliente y de allí llegar a Santa Cruz de la Palma. El recorrido lo sugiró Suso, al que le iba consultando cuando teníamos dudas. Subimos por la cuesta de Los Caracoles y fuimos hacia Fuencaliente por arriba, donde me cogió la lluvia. Ese clima ya lo había podido apreciar cuando vine a conocer las islas, y es que al pasar de un lado de la isla al otro hay diferente clima, es decir me tocó un poco de lluvia y refrescó un poco.


Cuando fuimos volviendo se estaba haciendo tarde, y cuando llegué a Los Llanos tuve que realizar unas vueltas en un circuito hasta completar lo que faltaba, se hizo aburrido, eran unos 30 kilómetros. Aquí tuve el percance que tuve en El Hierro, me cambiaron el recorrido pensando que me favorecían y al final no fue así, cuando la cabeza de uno está preparada para hacer algo que ya había probado, nunca hay que cambiarlo, eso lo aprendí en esos días, yo creo que el circuito que estaba en mi cabeza estaba perfecto, no obstante fui a hacerlo. Me dí cuenta que me estaba quedando sin carga en las luces así que fueron a comprar pilas, y una vez terminado el circuito bajamos a Tazacorte, donde estaba preparado el lugar donde realizaría la transición y donde sería la final. Estaba allí  toda la gente que me fueron a recibir a la llegada.  

Ya eran cerca de las 00:00 así que empecé la carrera. Fui acompañado por unos chicos de allí, y luego durante la madrugada se apuntó alguno más, me llamó mucho la atención que había un bar que quedó abierto haciendo el aguante (era una persona que me conocía de hacer los ironman en Lanzarote porque él siempre iba de voluntario), luego los concejales con ayudantes y técnicos estuvieron hasta último instante y Jeremy, que organizó la logística de la prueba y me tenía hasta preparados unos espaguetis para cenar.

Ese día ya se comenzó tarde y se acabó tarde, serían cerca de las 5:15 de la mañana cuando terminé y me hicieron un gran recibimiento, cuando llegué había en la meta una cinta con el nombre del ayuntamiento, y fue una alegría acabar y ver el apoyo de estas grandes personas, ese día ya  era la tercera isla que ya estaba en la saca, así que cenar, ducharme, un breve masaje con cremas en las piernas y acostarme, el poco tiempo que nos quedaba para dormir.

Al otro día, cuando fuimos al puerto a coger el helicóptero estaban los mismos que me hicieron el aguante hasta último instante en que terminé la carrera a pie, habían ido a despedirme en el helicóptero, así que cargamos todo para ir rumbo a la isla de Tenerife.


En Tenerife fue grandioso llegar a la base militar del norte de la isla que es donde me tenía todo preparado mi amigo Pablo, el presidente de Club Aventuraxtreme de Tenerife. Tenía un equipo muy bien formado.

Llegamos al la base militar del norte de la isla de Tenerife donde tuvimos un recibimiento de numerosos militares que se hicieron fotos con nosotros al aterrizar y nos ayudaron a llevar nuestras cosas a los vehículos que teníamos a nuestra disposición, y de ahí nos dirigimos a la playa de Las Teresitas donde nos esperaba toda la magnífica organización que tenía preparada Pablo y Marcos Chinea con su gente del club. También estaba la juez Nayra que ya había estado en La Gomera con nosotros, y desde luego no falló con el bizcocho que le hizo hacer a su madre.
Ahí empezó el despliegue del montaje y logística  de los chicos, tenia mecánico montando la bici y poniendo a punto todo con un despliegue muy bueno. En ese momento llegó la TV Canaria para hacerme un reportaje, ya que ellos venían haciendo un seguimiento desde las demás islas y mantenían informado a todo el archipiélago canario de lo que estaba realizando. Hicieron una grabación mientras estaba desayunando y relajando después del viaje y de haber concluido 3  islas, estaba dispuesto a comenzar la cuarta. En esos momentos recibo un mensaje de mi amigo Pedro Arroyo diciéndome que tenía todo conmocionado a Lanzarote y que ya tenía la zodiac preparada para ir hasta debajo del Risco y nadar hacia la 8ª isla, algo que yo ya  venía meditando desde antes de comenzar el reto. Así que decisión tomada y en el mismo momento avisé a Jorge Delgado, el mecánico de mi patrocinador TRIPASION, para que organice y prepare todo para el siguiente lunes ir a La Graciosa.

Todo esto era el jueves, y entre el desayuno, charla y entrevista estaba demasiado cómodo, así que comenzaron a darme prisa, luego pedí que avisaran a Alejandra, la otra juez que estuvo en El Hierro que se acercara hacerme unos masajes después de la natación si era posible ya que ella vive allí. Cuando me terminan de  contar  cómo estaba organizado el recorrido y que estaría acompañado de un ciclista hasta una zona donde me guiarían en moto, y que ellos me acompañarían todo el recorrido comenzamos con la preparación para ir a nadar,  que fue dentro de la playa  para evitar de que hubiera mucha corriente. Fui acompañado por 3 kayak y mi sobrino David haciendo fotos y videos mientras el equipo se organizaba para tener todo listo cuando yo acabara el segmento de natación. Mientras tanto, Lorea y mi padre fueron a recoger los coches al puerto y a preparar la ropa y las demás cosas para ese día, eran un montón de cosas cada día, pero bueno yo no lo vivía porque yo ya tenía bastante con lo mío jajjajajaaj.

Termina el segmento de natación, ducha de agua dulce y a la sombra de una palmera me comienzan a dar un masaje para soltar las piernas mientras ya tenía mi café y algo de comer preparado. Acabamos el masaje y proseguimos a salir en bici. Lo que fue la salida fue un poco estresante por dentro de Tenerife y algo de subida, pero luego fue llevadero el recorrido, al hacer el retorno me encontré con unos ciclistas que iban por allí y me acompañaron un tramo. Comenzaron a seguirme triatletas de la isla en coche y eso quieras o no te subía las pulsaciones y te motivaba más aun, sabía que venía un colega, el Fray, desde el sur viendo por GPS por donde iba y se le complicaba para llegar, y al  llegar a Las Teresitas de vuelta allí estaba esperándome, aunque a mí me faltaban 30 kilómetros. Paré para colocar la luz en la bici y terminar en un recorrido donde comenzó a llegar más gente y esperarme en los cruces y gente que venían para acompañarme a correr la maratón que me esperaba.

Se acaba la bici y retomamos con la maratón, me esperaban unos largos 42 kilómetros y ya iba acumulando el 4º maratón y con muy pocas horas de descanso. Comenzamos la carrera y éramos un grupo de unos 7 chicos, realmente muy acompañado por ellos, otros iban en bici y fuimos concluyendo los kilómetros. Las primera vuelta fue llevadera, luego tuve que ir alternando carrera con caminata, a la vuelta ya se me venían cerrando los ojos y me iban tocando para que no me duerma, me iba tropezando, fue realmente una odisea, pero acabe la maratón además con mucha gente que me hizo el aguante hasta el final y eso se agradece mucho y te da un aliciente más aunque yo ya lo tenía, los niños de Tiguanfaya. Cuarta  isla finalizada. Descansar y volar a la Quinta.

Fuimos a dormir pero el hotel estaba muy lejos de donde acabamos, se nos hizo muy largo llegar, y entre que nos registramos en el hotel, ducha y demás, dormir fue poco, suerte que podía dormir en el helicóptero unos 40 minutos. 

7 Islas Canarias, 7 Retos solidarios (Parte II) - Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa


 
 7 Islas Canarias, 7 Retos solidarios
Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa
 


Día 9 de Octubre. Llegamos a Gran Canaria, donde nos estaba  esperando el Presidente de la Federación Canaria de Triathlon, Juan Carlos Serrano, y mientras yo estaba desayunando, Lorea estaba organizando el tema de los coches y el equipaje junto con el resto del equipo: mi sobrino David y mis padres; yo tenía una cara de muerto viviente ese día que no daban dos duros por mí, ni yo tampoco jjajajjajajjjaja. 
  

Después de desayunar algo en el aeropuerto marchamos dirección a la base militar de Gando donde iba a realizar lo que era el segmento de natación y la transición a la bicicleta. Juan Carlos me preguntó en ese momento qué quería tener preparado para cuando saliera del agua, y yo le respondí que un bocata de lomo y queso con un poquito de mayonesa, zumo de pera piña y un café doble, y él se rió, pero le aclaré que no era broma. 

La natación fue guay, fui acompañado por dos nadadores de buen nivel y además por una zodiac y un kayak, realizando el mejor de los tiempos de la natación de los 7 días, 1:04, realmente no me lo podía creer viendo el día que me esperaba. Al salir me comí mi bocata y tomé mi café y cuando tenía todo listo retomé y salí a completar la bicicleta.
 
 
El circuito fue marcado por ellos y fue realmente llano, fue la mejor media realizada de los 7 días,  realmente maravillado de mí mismo, eso si,  fue algo caótico porque fue una gran parte por la autopista. El juez (primero Gonzalo y luego Luis) iban en el coche que me guiaba, y entrando en Vecindario lo más gracioso fue cuando paso uno de los puentes de la carretera y me gritan ¡!Patricio!!!  Como yo tenía el GPS conectado al móvil me seguía la gente, era una amiga del Facebook seguidora del reto, Solimar,  y cuando paro a hacer mi avituallamiento miro el Facebook y veo colgado el video,  realmente me pareció increíble que me siguieran cuando pensé que sería de más a menos.
Fueron pasando los kilómetros y llegamos a la zona del muelle donde realicé la transición a la carrera a pie que fue marcada por un juez de  la federación, mas exacta no pudo ser, iba acompañado por una jueza, Susana, en bici unas vueltas y otras vueltas por otro juez, Ferrer. Vino a saludarme un triatleta que conocí en Roth y  tal y como estaba vestido me acompañó corriendo 10 kilómetros. Cuando iba por el paseo me crucé también con un chico que estaba corriendo y me reconoció y se puso a correr conmigo y me acompañó unos kilómetros. También estuvo un fisio, Víctor, y dos seguidoras del reto que se quedaron donde daba el giro y perduraron hasta finalizar los 42,200 kilómetros. Eso si, el que nunca fallaba era mi equipo que se turnaban para comer para que cuando yo llegara tuviera preparado lo que comería o bebería. Ese día fuimos más inteligentes y cambiamos el hotel y nos quedamos cerca de donde finalicé, es decir había recuperado unas horas, pero al final entre organizar, comer algo y dormir siempre se nos iba la hora.
Igualmente el sexto día iba contento, con un par de horas de ventaja para realizar el reto de Fuerteventura. Llegamos al aeropuerto acompañados de Juan Carlos, pasamos las cosas por el control y todo listo para cargar y no me dejaban pasar a mí porque en mi documentación había un número diferente de lo que tenían ellos apuntado, así que lo que adelantamos se fue al garete. Así comenzó el día y continuó igual de torcido, gracias a Carlos, el piloto del helicóptero que tenía un amigo en los bomberos de Fuerteventura y que vinieron a buscarnos para trasladarnos a Las Playitas y al juez de la federación, Gonzalo, que estaba desde el día anterior en Fuerteventura, y estuvo por la mañana con el director de Las Playitas, porque éste no estaba enterado de nada, cuando supuestamente  yo había hablado personalmente con el Concejal de Deportes de Tuineje para prepararlo todo, pero allí nadie tenía ni idea, ni él, ni los bomberos ni nadie que se parezca. Así que a improvisar, era lo único que quedaba, y suerte que el juez tenía un amigo allí, Johny, que nos ayudó a reorganizamos, preparar todo y comenzar. Se fue todo lo recuperado al diablo, comencé a nadar después de la 13:30 horas, y no sólo eso, como no soy nada ducho en el mar nadé corriente en contra a la vuelta, se me hizo eterno, y más con el cabreo que tenía por dentro. 



Salgo del agua y me preparo para la bicicleta creyendo que estaría como en otras veces que he ido a entrenar por esa isla, es decir, viento en contra hacia Corralejo y a favor a la vuelta, pero ese día estaba todo cruzado, ni de ida ni de vuelta, creo que era una prueba o una barrera para ver si lo pasaba o no, jajajjaja, pero bueno había que seguir y no desmoralizarse,  ya teníamos un 80% hecho. Así que a Corralejo y luego pedalear hasta cumplir con los 180 kilómetros más allá del cruce que va a Las Playitas, donde me cambié y volví corriendo sobre la misma carretera con dirección a Corralejo de nuevo, así donde acabara me quedaría más cerca del hotel y no estaríamos tan retirados, aunque lo sería igualmente. 
La carrera se hizo muy larga y aburrida, de noche mucha soledad, y corriendo por la orilla de la carretera no era nada llevadero, además donde parece que no hay subidas resultó un rompe piernas: frontal, chaleco reflectante y seguir adelante, fue un día terrible por todos los inconvenientes, pero lo pudimos acabar a las 5:15 h de la mañana aproximadamente. Pero lo malo era que teníamos que llegar al hotel, comer algo, acostarnos 1h 15’ ó  1 h:30’ más o menos, reorganizar todo para trasladarnos  a Lanzarote en el barco de las 8 de la mañana y seguir a por la 7º y última isla que pertenece al reto, aunque no todo acabaría en Lanzarote. 

Día 11 de octubre, isla de Lanzarote, llegamos en el ferry después de las 8:30 y me recibieron los niños, monitores y directivos de la Asociación Tiguanfaya, y no solo ellos, estaban unos moteros esperando para subir al barco y me dieron la enhorabuena por lo que venía logrando, pitando con sus motos. Ya entraba en la etapa final, había que organizarse, bajar, recoger los coches y salir directos a Puerto del Carmen donde se iba realizar la natación. Al llegar allí estaban los jueces de la federación, el delegado José Luis, y su equipo colaborador y voluntarios.
Al bajar del coche se sorprendieron porque llegué conduciendo yo, y ya nada mas bajar estaba el Concejal de Deportes de Tías y  el montaje de Tripasión, con su mecánico Jorge Delgado,  para armar la bici y ponerla a punto porque en 1080 kilómetros no me habían causado ningún problema ninguna de las dos máquinas Scott . Se juntó algo de gente mientras preparaba las cosas y había dos triatletas de Alemania que me acompañaron en la natación y luego en parte del trayecto en bicicleta, eso sí siempre presente Protección Civil que me acompañó en la natación y  en la parte de la carrera.

Nadé y la gente estaba ahí en la playa, tanto los de Tinguanfaya como gente de aquí de la isla que se habían hecho eco de lo que estaba realizando en las Islas Canarias. Después de nadar me comí el bocata que consiguió Lorea en un bar cercano y salí en bicicleta acompañado de los 2 alemanes, que me acompañaron hasta donde yo cogía dirección a Los Hervideros, donde paramos a tomar un café, y desde ahí me acompañó en bici mi mecánico Jorge Delgado durante unos cuantos kilómetros hasta el llegar a Teguise. Por el camino se unió David Himmelsbach, luego  paramos a tomar el café y comer un trozo de pastel de manzana y se acercaron amigos y conocidos a saludarme y también se acercó el canal de TV. Después de esa parada David me acompaño a hacer todo el norte,  hicimos una parada en el Mirador del Río, lugar mítico mío y favorito, para comer un bocata de tortilla y charlar un poco con la gente que me estaba haciendo el aguante. Nos abrigamos para realizar la bajada que ya estaba atardeciendo y estaba fresco,  e hicimos la bajada como realmente me gusta a mí, a toda leche, y llegamos en nada a Arrieta, y luego hasta llegar al puente de Mala donde mi amigo David se quedaría en su casa y aprovechamos para colocar las luces a la bici, se acercó gente a saludarme. Ya era una caravana larga la que me seguía por el recorrido, era algo muy emotivo y fantástico, seguí el recorrido ya solo, y cuando ya había pasado Teguise , subiendo hacia san Bartolomé, tuve la mala suerte de tener un pinchazo faltando solo unos 26 kilómetros. Era de noche y la caravana era larga, así que bajé corriendo hasta el coche donde estaba mi otra bicicleta y cogí la rueda trasera y la cambié directamente para no estar perdiendo tiempo, seguimos camino, cada vez se me ponía más la piel de gallina cuando ya estaba viendo que quedaba menos. Llegamos a la zona de Tías y es donde cojo una bajada hacia Casas Heidi, es una bajada complicada pero genial, era de noche pero no era problema. Cuando enfilamos hacia puerto del Carmen y ya entrando por la avenida realmente estaba muy emocionado, además entrando con tanta gente detrás pitando con los coches, era muy grande ese momento.

Fue llegar y prepararme para comenzar la carrera a pie, me estaba esperando el atleta Morete para acompañarme corriendo. Al llegar me dio risa mi padre que vino directo a decirme si lo quería perder o que, por la bajada ultima que fue muy rápida y con muchas curvas y casi no podía seguirme en coche. En ese momento David de Tripasión trajo unas ha,burguesas para trodo el equipo que nos supieron a gloria.


Se comienza la carrera después de las 22:20 de la noche y quedaban 42,200 kilómetros, así que empezamos ya lo que sería el maratón último, acompañado de Lorea en bici que realmente estaba más agotada que yo de semejantes 7 días en los que tuvo que estar improvisando cosas que surgían en el transcurso del reto y que eran muy importantes para seguir. Estaban también Astrid, Jennifer, Antonio y lo que me sorprendió más fue cuando me encuentro en Playa Honda a Laura, que fue la persona que me enseñó a nadar y Luis su marido, que estuvieron haciendo el aguante en bici hasta acabar todo. Fue transcurriendo la carrera hacia Arrecife y cuando llego al Gran Hotel dimos la vuelta, ahí nos cogió lluvia en la zona de Playa Honda un chaparrón fuerte y luego paró, pero ni la lluvia nos paraba, todo iba según lo previsto, un ritmo suave pero constante, fuimos hasta el hotel Vik San Antonio, uno de mis principales patrocinadores, donde aproveché para ir al baño y retomamos la vuelta, acompañados por el juez Lorenzo y protección civil. Cuando estaba regresando tuve una molestia en la zona del tendón, Laura me dio un masaje con crema para soltar esa parte y así continuamos hacia Arrecife, donde comprobamos llegando a la playa de El Reducto que no nos darían los kilómetros.

Así que volvimos hasta El Cable y vuelta y así cuadrábamos los 42,200 kilómetros, y de allí  retornamos a La Marina donde estaba puesta la meta,  todo instalado para finalizar semejante reto, fue algo increíble, me estaba esperando gente del Ayuntamiento de Arrecife como también niños y miembros de la Asociación Tiguanfaya,  amigos y mi familia. Ya llegando tenía la piel de gallina, eran más  de las 3:15 de la madrugada y hasta que paso el puente y llego a la meta, realmente fue emocionante después de estar una semana con tantos kilómetros y esfuerzo, fue algo que es inexplicable, pero estaba muy feliz. 

Y ya maquinando de nuevo porque había que comer e ir a dormir para al día siguiente madrugar y unir Lanzarote con La Graciosa mediante el cruce de El Río nadando y realizar un pequeño triatlón además con juez incluido. Así que nos fuimos a comer algo y a descansar que al día siguiente había que madrugar nuevamente.
12 de octubre, 8:30 de la mañana, desayunar y seguir con la aventura y  poner la guindilla al pastel: salimos destino a Orzola que es donde me estaba esperando mi amigo Pedro con unos amigos y familia y amigos míos que me acompañarían a realizar esta travesía. También se encontraba Jorge que se iba en el barco con las bicis de montaña y la carpa de Scott y  partimos hacia La Graciosa.



Cuando estábamos llegando debajo del Risco nos íbamos preparando para tirarnos al agua, nos tocó un día fantástico igual que los otros 7, fuimos hasta la orilla y de allí comenzamos nadando hasta La Graciosa. Fuimos nadando cómodamente, serían unos 1400 metros aproximadamente. Después de cruzar teníamos la carpa armada en la playa, donde me vestiría para luego coger la bicicleta para hacer un recorrido de 20 kilómetros, pero allí me estaba esperando mi amigo Víctor Guadalupe (que fue el que me dijo un día ¿porque 7 y no 8 islas?), que allí me esperó para al regreso de la bici él y un amigo suyo uruguayo y Rosi la juez, me acompañaron a hacer la carrera a pie de  5 kilómetros, mientras los chicos nos acompañaron en bici haciendo fotos, fue algo muy emotivo lo de esta isla.
Después de realizar el triatlón fuimos a comer un buen caldo de pescado con gofio escaldado para reponer fuerzas de esa semana tan intensa, fue fantástico como broche final, luego ya volvimos a Orzola y llegamos al fin de nuevo a Lanzarote y a descansar, 


¡¡Reto finalizado!!



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